domingo, 6 de julio de 2014

Amor, reglas y alpinistas

Después de aquella mujer mi corazón se quedó como una aldea saqueada. Es normal que surgiera rencor desde mis tripas. Yo ya sabía desde el principio que apostaba a caballo perdedor, que aquellos ojos eran dos pozos sin fondo y aún así quise jugar. Supongo que escribo todo esto para entender y explicar que, a veces, al cruzarte con alguien, hacen falta dos cosas: conocer de qué pasta está hecha esa persona antes de poner a su nombre nuestro porvenir y no sobrestimar nuestras fuerzas, porque hay paredes que nunca se dejan escalar, montañas imposibles por mucha destreza que tengamos como alpinistas.

- Marwan

viernes, 25 de abril de 2014

Como se descubren los diamantes

Eres
un misterio que se dobla y se abre sin malicia
cuando creía que ya nada podría asombrarme.
Una pena envuelta de deseos que desvisten una risa.
Dos ojos que, ya lo he dicho, se empeñan en delatarte.
Todo lo que no sabré de ti aunque me lo digas.
Un susurro combustible que incendia
cada uno de mis miembros.
Un volcán que nunca estuvo apagado
y se enciende con caricias.

Eres
la dulzura recóndita de todo lo salado,
la vergüenza genuina convertida en descaro,
esta durísima ternura entre mis piernas,
la jodida distancia en que te tengo y te extraño.

Eres
el miedo más valiente,
la pregunta del mañana,
el futuro en la maleta,
el poema de tus ganas.

Eres
la voracidad de tus labios,
la avidez de tus manos,
el hambre de tu coño,
mi urgencia por alimentarlos.

Eres
orgasmos telefónicos encadenados
entre tu cama prestada
y la puerta de un Mc Donalds que,
por suerte o por justicia, a mediodía seguía cerrado.

Eres
las palabras que sin darte cuenta vas derramando.
La complicidad con o sin ropa que forjamos.
Tu pudor que, cuando te acuerdas de buscarlo,
siempre lo encuentras mojado.

En realidad
todavía no sé quien eres,
pero cuando vuelvas a casa,
piel con piel,
mente con mente,
desde fuera
y excavando en ti,
profundamente,
como se descubren los diamantes,
voy a intentar averiguarlo.

"Carlos Salem"

jueves, 24 de abril de 2014

Un adiós de los grandes

En un agujero en la piedra, con polvo y escombros, frio y oscuro, con un poco de cemento y silencio. Así terminamos todos cuando la vida no puede más. La belleza o la frialdad del momento no se rigen bajo ningún baremo que toque en lo que se haya hecho aquí. Unos lo llaman paz, otros crueldad.

Puedo contar que te has ido dejando, al menos, seis almas quebradas. Seis que necesitan marcharse a sus refugios para aceptar tu adiós. Y la séptima, más adelantada y más fiel que las demás, no puede esperar a volver al hogar, ya que apenas siente que pueda seguir llamándolo como tal. Y es que tu no podrás volver.

Pero, entre llanto y ausencia, encontramos un espacio para recodar. En tu memoria agarramos fuerte tus letras de saber tirar siempre adelante, protegernos entre nosotros y buscar una nueva estrella a la que seguir en madrugadas difíciles. Nos aferramos a aquella época en la que tu dopamina no jugaba en este ring. Y resurgen admiraciones que de repente hace más felices nuestra infancia, gracias a ti.

No te dedicamos palabras, no emitimos sonidos, no habrá en estos días versos que no supieras ya de nosotros. Ni siquiera nos despedimos apenas. Solo nos arrastramos hacia todo esto que no pudimos evitar.

Estamos asustados y desamparados. El miedo y la soledad nos invaden.

Tú llenas un agujero con apenas espacio para nada más. Aquí dejas huecos llenos de vacío y brechas llenas de pérdida. Esta sí se engancha a los tobillos, a peso y en silencio.

miércoles, 5 de febrero de 2014

(De la gran Irene X)

Llévame a ver salir aviones que no vuelvan
cargados de gente
Tráeme devuelta a casa
guarda dos tickets
agótame

Ponme un precio que valga la pena
y no me hagas pagarla a plazo fija

Llévame a enamorarme como lo hice con Dylan
Adolescente, descalza y patosa

Sé mi Tramontana
hazla brisa leve
Déjame los mapas del más allá antes de irte más lejos
Hazme toda vías
tírate al resto cuando no puedas más
como si me fueses a querer menos

Sé mi todavía

Repítete

Repite mi nombre en el nombre de otra
Llámame tonterías
tómame en serio y en donde te dé la gana

Hazte señal de humo
lánzate en botella de vino al mar
Oblígame a vivir en la orilla
Maréame
hazme la muerta
resucítame un domingo cualquiera

Quédame mejor que los vestidos
cuando todo se haya acabado
Empiézame otra vez

Despéjame esta noche
Hazme vocal
pídeme cuando te falte una pista
Despístame
quítame ventaja
Hazme línea de meta

Crúzame la frontera como si no estuviese permitida en el estado en que te encuentras.


Ámame
ámame toda
de la punta de los pies a la de tu lengua
Ámame en todos los dialectos
para que no haya malentendidos

Trámame
Trámame toda
no hagas planes para esta vida.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Amor con premeditación

Sigo sin poder decir con certeza como empezó esto. Si fue ella, la que como imán innegociable, me arrastró a sus caderas. O si fui yo, como encontrando de un soplo la mezcla entre fuego y locura, me lancé a su suerte. Aun no podría discernirlo aunque, tal vez, sean lo mismo.

Llevaba ya en ella escrito el poder de romperme en trocitos irreconstruibles. Lleva ya ese día, grabado en su espalda, el desgarro que iba a poder causarme algún día, allá a lo lejos (o no tanto). Leía en cada uno de sus gestos el caos que podría llegar a detonar en mi vida. Y le otorgué, como quien regala su alma a un ángel caído, todo lo que podía guardar en mi pecho. Decidí, en ese mismo instante, que le iba a entregar mi esencia hasta los huesos...para siempre.

Y, desde entonces, me prometí que pasaría mi vida buscándola. Buscando una mirada suya, un roce con caricia, un coche fortuito, un encuentro casual e inocente.
Todo ello sin decir que me pase horas y días andando por las mismas calles, repitiendo los mismos bares y los mismos barrios, intentando encontrarla con un golpe de suerte con más premeditación que cualquier delito. Pasando meses descubriendo pistas, mandando señales al viento que quisiera susurrarle, dedicando cualquier entretiempo en el que pudiera encontrarla.

Me consumía en cada noche de ausencia de luna nueva y despertaba al siguiente amanecer con la nueva esperanza de coincidir con ella en cualquier sitio, cualquier día, a cualquier hora. Resurgia de cualquier marea, con tal de provocar cualquier encuentro casual que me la prestara unos minutos mas. Aquí. Donde el ruido desaparecía y ella lo llenaba todo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Segundo Noviembre

No sé decirte aun si 365 días son demasiados o siguen siendo insuficientes mientras aun pueda contarlos sin tener que multiplicar.

Podría contar aproximadamente un millón de momentos, unos cientos de noches poco dormidas y unas cuantas siestas. Nada que se escape de mi alcance en estas 8.760 horas. 


Hemos roto cristales de los gritos no pronunciados, hemos empañado ventanas en calor de contacto, nos hemos encontrado en sueños, hemos crecido sonriendo, nos hemos llovido sobre mojado, hemos apostado alto al destino, hemos planeado volar lejos un par de veces, hemos construido puentes que nos llevan a mirarnos mejor, nos hemos desafiado al dolor, nos hemos desgarrado el alma para reencontrarnos, nos hemos entregado hasta los límites insanos, nos hemos dado paz y gloria, nos hemos escuchado todo el cariño escondido, nos hemos admirado hasta rabiar. Nos hemos llorado hasta la asfixia y hemos intentado amarnos no más, sino mejor. 

La frontera ha pasado y los días siguen nuestros pasos. 
No dudo, ni vacilo. No busco los motivos. Hace tiempo que no lo necesito. Es mucho más sencillo.
Que al final, lo que una caricia bien dada les costaría a otras años de escalada...a ti te cuesta tres segundos antes de acercarte. 

Tu nunca pagaras peaje aquí. Puedes pasearte entre mis miedos y mis anhelos con más autorización que yo misma. 

Y es que nunca dejaré de volverme cuando te marchas, como algo intuitivo, para saber que aun estas ahí. Para decirme que aun habrá otro día más después del 370. 

Que a mi me cabe el mundo en una mano si en la otra estas tú.