lunes, 24 de octubre de 2011

Hush

Las noches son distintas con Hush. Sabe manejar periodos de variabilidad como si no le causara ningún esfuerzo y, además, sale victoriosa y con beneficios. Y entonces hace que uno esté en armonía con otro y otro con el mundo. Diría que el vocabulario le sobra, pero le gusta usar un lenguaje limitado, frío o casi helado.
Los acontecimientos en masa no le van nada, le encanta pasar desapercibida. Pero en pequeño comité es la batería, la energía y el cargador. Tiene repisas esperando fotografiás nuevas, palabras que luchan por ser pronunciadas, teléfonos en apagón y lunas con cualquiera que le guste trasnochar.

Hush casi nunca afirma nada, igual que casi siempre parece que lo niegue todo. El control sobre sus cosas es su máximo poder, menos cuando la noche aprieta. Entonces, lo único con alas permitido, son los tragos poco amargos y que hacen brillar. Aunque haga sol, siempre hace como quien oye llover. No sigue la corriente del río porque no está muerta como muchos otros, estaba callando bocas, de parranda.

miércoles, 19 de octubre de 2011

De poco silencio

Vivía con tres que se enloquecían los fines de semana, que se regalaban abrazos sin preguntar. Luego se fue alguien que creía en la familia patriarcal y eterna, y murió creyendo que aun lo eramos. Al instante vivía sólo con dos, cuando parecía que volvíamos a nacer. Después viví un tiempo con un solitario ruidoso, que de toda la casa sólo usaba la cama y el microondas. Conocí a la amante inadaptada, que dio paso a la chica soñadora de realidades con heridas podridas. Pero antes volvía a vivir de cuatro, con algún anexo. Ambiente desesperado donde nadie sabia flotar. Al final me reencontré con alguien de sonrisas soleadas, con cuatro gramos más de esperanza encima. Ayer conocí a alguien que odia los pájaros. Y ahora volvemos a ser solamente tres.

domingo, 2 de octubre de 2011

Carece de verdades este cuento pero está lleno de historias

Entre mis silencios y tus perfecciones e imperfecciones parece que concursemos para ver quien se suicida antes.
Que yo no creo en algo tan positivamente opuesto a dejar de vivir. Si antes tenia poca fe, ahora ni por asomo. Por eso no puedo afirmarlo, porque para mi no significa nada, ya está vacío. Yo ya no sé de esto. Que tu dijiste que no querías flores. Que voy sin equipaje.
Y tengo ganas de salir por pies, que eres como un muelle que me hace coger altura, pero estoy aquí. Sólo aquí, donde me quieras encontrar. En cualquier lugar que me lleves que pueda brillar.
Que te adoré en cada momento que tuve que decidir para ti. Y quédate, quédate a dormir y cierra la puerta después de entrar.

Pero antes que digas nada, antes que rechaces todo esto de pleno...puedo decirte.

Puedo decirte que mis tardes se harían más reales si vinieras sudando allí donde esté para robarme un fin de semana de febrero. Que no me gustaría el fútbol hasta que no marcaras el ultimo gol y mi equipo fuera un segundón. Que el mundo tendrá que ponerse bastante mas hijo puta si quiere ver como me rindo. Que rompería dientes para ver tu sonrisa.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Enciende y vamonos

Hace meses este trago me habría sabido a otra cosa. Pero bueno, qué se puede esperar de un mojito con naranja. Que a falta de limón, me cambio a algo más dulce. Siempre me pasa lo mismo, me vuelvo adicta a lo ácido y cuando ya me he puesto tantos escudos que ni me escuece, necesito algo más dulce para caer en shock. Y cuando comienzo a creérmelo empiezan los problemas. Así que sea lo que sea lo que hay aquí dentro...que salga, pero que salga ahora.
Que quizás hoy por hoy, sólo me toque vivir. Que quizás el hecho de retenerme todo lo que no te digo acabe por ser más dulce de lo que creía. Que quizás sea eso, que tu eres el kilo de azúcar que me falta para volver a mirar la vida sin quemarme las retinas.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Two birds

Hoy me he acordado de Eingel. Hace ya meses que no la pienso tanto, pero hoy la he encontrado en mi habitación. Los plomos han decidido saltar esta mañana y nos hemos quedado sin luz y electricidad, es la tercera vez en lo que va de semana. Así que mi despertador, que sobrevive enchufado, ha muerto demasiado pronto. Hoy debía levantarme, tenía un compromiso. Pero dado que iba a llegar casi dos horas tarde, mi amiga me ha mandado a algún sitio, muy lejos: "Mira, da igual, eres un desastre. Ya nos vemos otro día. Pero ya que estás, levantate y haz algo de provecho".
 
He decidido hacerle caso y me he puesto a ordenar mi habitación, o a intentarlo. Y entonces la he encontrado. Junto a todas esas cosas materiales moñas que guardas como si fuera un tesoro cuando todo se acaba. Ahí deje un CD con una de sus canciones, mi favorita; "Flying the same way". Era un regalo para su padre, teníamos dos meses para montar algo decente. No sabe cuanto disfruté ayudándola, le(nos) quedó preciosa. Pasadas las navidades, cuando Eingel ya casi había desaparecido del todo, me la mando por correo y me partió en demasiados pedazos como para numerarlos. Luego se esfumó del mapa, por completo, y a día de hoy sigue haciendo esfuerzos para irse aun más lejos.

Hoy, escuchándola a ella y a su canción, me he dado cuenta de que no la odio. Hace algún tiempo me dijo: "En otro universo me casaría contigo, pero en este solo espero encontrarte algún día como aquella chica que conocí una vez y poder sonreír". Meses antes yo le decía que nos iríamos a las vegas a firmar contrato matrimonial con un Elvis. Así que no, no la odio ni nada que se le pueda parecer. Aunque algunos llegaran a creérselo, en realidad no era nada convincente. No le guardo rencor, la culpa fue mía. Suya quizás también, pero ella la compensa con creces con toda la felicidad que un día llego a darme y la que me da aun a día de hoy sin estar. Y pienso que allí donde esté, que se quede, que no hace falta que nos encontremos. Que seguro que sonríe más fácil sin mi.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Pájaro invisible

Hoy he tenido un sueño agradable, últimamente van escasos. Pero he conseguido soñar con dos de los grandes deseos: volar y ser invisible. Y por si fuera poco, podía hacer las dos cosas a la vez, pero una no funcionaba sin la otra. Aunque eso de que las alegrías vienen a pares, es mentira. Me he despertado repentinamente buscando un papel, por eso de que los sueños se olvidan durante el día. Y he encontrado algo que no recordaba, de aquella época que aún ahora aparece en flashes inevitables.

"Esta debe ser la séptima vez en un año que me prometo firmemente que este es el final, que me rindo, que me voy y que me maten. Como siempre, sigue sonando poco convincente. Y presiento que se aproxima algo irrevocable, de lo que no estoy segura es si será conmigo o contra mi. Pero está claro que tengo muchos puntos en contra, como de costumbre. Des de ese cumpleaños, en el que fui poco oportuna, todo esto está dejando de parecer un juego de niños. El Gurú está preparando y armando a todos sus soldados. Pero hay algo que no encaja, esta aparente calma me acojona. Algo está sucediendo mientras todo el mundo duerme, pero bajo esta falsa tregua llegará algo que no podré parar por mucho que lo intente.
Blue no deja de llamarme, lleva todo el día intentándolo. Es demasiado extraño, ella nunca me llama y menos me manda un mensaje para cambiarme una clase para invitarme a un café. Es como una de esas trampas que son tan descaradas que incluso puede que no lo sean. El Gurú sigue repitiendo, año tras año, que debería parecerme a ella, que somos iguales. Pero yo no sé clavar la mirada y disparar como lo hace Blue, un martes cualquiera. A veces parece tan obsesionada que asusta, como si tuviera que guardar un secreto de estado arriesgando su propia vida. Y a veces, cuando cree que nadie la mira, cuando pierde fuerzas durante tres segundos, cuando su frialdad entra en calor traicionándola... a veces, parece incluso más perdida que yo. Quizás por eso nos parezcamos. Quizás ella tambien se haga promesas que no puede cumplir."

lunes, 12 de septiembre de 2011

Un poco de Bergman

Que sí, que sí, que se trata de la presión constante de exponerme a ti. Entregarme a que puedas analizarme, diseccionarme. Y quizás, con el tiempo y como todas, acabar aniquilandome.
Yo intento portarme bien y no ser una desgracia para el mundo, y menos tu desgracia. Pero no lo consigo. Y me quedo quieta, en silencio, me encierro y me aíslo intentando ni siquiera tocarte. Por lo menos así no miento. Así no temo a que salga la frívola maligna que una vez me enseñaron a ser. Pero mi escondite no es inaccesible y el música llega hasta el techo. Sólo tómate tu tiempo, donde sea que vayas.  Que la vida se cuela por todas partes.