miércoles, 11 de abril de 2012

Por derrota o por cojones



Quizás, cuando alguien se va sólo es porque quiere volver, pero mil veces mejor. Aunque suele salir mal, como me salió a mi. El que se va, se va con las consecuencias.

Abandono el juego. Game over en la penúltima pantalla. Y no se hable nunca más, entendido. Me vuelvo a quedar con el papel de culpable con pena de muerte. El victimismo lo dejo para otros. Realmente, no vendrá de uno más. Vamos haciendo currículum. Aquí saldrá el sol por cojones y no hay ninguna deuda que pagar.

La indiferencia y el parecer ignorarlo, es la forma más jodida de responder. Pero la más eficaz también. No lo hago por mi. Tu me dijiste "vete" y yo dije "me voy, me largo" y me fui.


Haz cosas absurdas. Yo, cuando me quiero reír de mi, pongo el calendario en noviembre y me fumo un Ducados rubio.

lunes, 9 de abril de 2012

De desfases

Empieza a hacerse de día, creo. No estoy muy segura. Antes era madrugada. Debería salir fuera para asegurarme, pero no puedo moverme mucho más allá de esta silla sin que parezca que vaya a explotarme la mente o vaya a caerme antes.

Tu estás ahí estirada, seguramente ya duermes. Tumbada de lado en el lado de mi cama. Y aunque hoy apenas haya podido mirarte antes de no acostarme, podría tener tu imagen mental perfecta con los ojos cerrados. Lástima que, justo ahora, no pueda cerrarlos.

No sabría decir si llevo aquí diez minutos o una hora. No sé como expulsar todo esto de mi mente. Siempre aparece en el peor momento, hay que joderse. Siempre acaban quedando las mismas preguntas al final de todos los abismos. ¿Se puede empezar de cero? ¿Se puede borrar y aprender?¿O hay que recordarlo siempre para poder vivir mejor luego?
La ducha fría ha purificado un poco todo el humo interior. Aunque nunca lo suficiente. Agua, agua y más agua, que corre a cuerpo entero como si fuera una bendición inagotable. Una bendición que poco tiene que ver con Dios. O al menos con ninguno que yo haya conocido.

Hace un poco de frío, creo. Tampoco estoy muy segura. Voy a ir a taparte, por si acaso. Hay mucho ruido aquí dentro. Y tu tienes el silencio que yo necesito. Voy a robarte un poco de calor. Y de paso me quedo. Y te abrazo. Que eso se me da bien. Creo, también.

lunes, 2 de abril de 2012

Hasta luego

Volvemos a los días de hospital, otra vez. Me llaman sin decirme qué ha pasado, que vaya a la cuarta planta. Como si yo supiera qué significa eso.
Odio este sitio, este y todos. Paredes blancas, camas blancas, gente vestida de blanco...como si quisieran inmunizar un espacio lleno de sufrimiento. No puedo evitar que se me revuelva todo a los diez minutos de haber puesto el primer pie por la puerta. Que irónico parece, cuando la mitad de mi familia gana lo que comemos aquí dentro.

Me encuentro con ella, estirada en esa cama blanca mirando un punto fijo en la pared blanca. Hace tiempo que la hemos medio perdido. La mujer que ha pasado la noche sin dormir a su lado, me cuenta que se pasó las horas gritando des de que llegó. Y ahora sólo silencio. Se pasa los días enmudecida, como si yo no estuviera aquí. No se qué hacer, no tengo ni idea. Que alguien me lo explique, por favor.
Pero de golpe, como si hubiera desaparecido un ángel, conecta. No sé distinguir cuando habla de verdad o cuando habla en ese otro mundo suyo. Ya no sé distinguirla, no sé si es ella o es otra persona. Le sigo el juego mientras me cuenta que gente, que hace años que ha muerto, ha venido a visitarla esta mañana. Y de golpe se duerme.

Me encantaría meterme ahí dentro. Buscar y rebuscar hasta volverte a encontrar. Cogerte de la mano para que me vuelvas a llevar al parque como en aquellos tiempos. Buscar tus recuerdos de ti misma, tus ojos que antes brillaban y ya no. Transportarme a tu cama. Para comprobar si, en tus sueños, me nombras.

Estaré aquí, cuando despiertes. Cuando este crudo y sufrido mundo le gane al otro. En esos escasos minutos en que tu consciente gana la partida.

domingo, 1 de abril de 2012

Out of nowhere

Juega a picarme una y otra vez, se mete conmigo y con mi incapacidad para vivir la vida sencilla, mientras reímos entre humo de todo lo que no es tabaco. No me dice nada que no crea que no pueda recibir. Lo hace siempre con un cariño incalculable, al que nunca podre ponerle un porcentaje. Demostrándome que hay gente maravillosa en este mundo, como una buena colega, me invita a un cigarro más para no tener que irnos aún.

Hablamos de las perlas que han pasado por nuestras vidas. Ha habido de normales y luego de las otras. Aquellas que simplemente podrían ahorrarse el haber nacido.
Ya no queremos más locos cerca ahora mismo. Y menos, a los locos a los que hemos querido alguna vez. Quizás demasiado.

Me quito el escudo un rato y le cuento que tengo miedo, con más miedo del que tengo. Ella sonríe y sentencia:
"Tienes miedo a perder el control. Siempre lo has tenido. De lo que sientes, de lo que haces, de lo que no has hecho, de lo que pueda sentir el otro... Porque tu eres demasiado libre para que eso te limite."

Me quedo quieta y en silencio. Me mira, se asegura de que puede continuar y acaba:
"Pero recuerda, que no debes cerrarte nunca a nada que te apetezca minimamente vivir. Porque las ganas de vivir siempre son superiores a los miedos."

lunes, 26 de marzo de 2012

Cogiendo carrerilla

Después de unos días de revolver, tapar y reinventar...el karma me ha devuelto un poco de suerte. Una canción de Estopa me trae un buen presentimiento, como si anunciara algo poco existencial pero que te da aliento un fin de semana cualquiera. Porque yo sé que no te impresiono con mis aires de chica de ciudad y tu como no eres muy normal decides buscarme entre la oscuridad. Hacemos una copa y otra, a tu salud. Y me provocas y me dejo y me despierto y te encuentro, medio dormida, aquí. Porque el mundo me parece mejor si me lo miro de lado, con tu calor y mis manos frías.
Los excesos me tapan el sol y pierdo la noción de todo lo que no es el tiempo, mientras yo me vendo como un articulo defectuoso para intentar asustarte. Y cuando llega la mañana, la tarde o la noche siguiente, te miro y aparece un pensamiento en mi cabeza que me hace temblar. Me lo guardo, sorprendida, pensando si corro peligro o si simplemente estoy dejando de engañarme.

Y cuando tu sales corriendo de la cama para coger el último tren, me planteo si ya no puedo escapar de ti o si ni siquiera lo he intentado. Mientras, simple y llanamente, sonrío.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Día Mundial de la Poesía

No te rindas - Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

sábado, 17 de marzo de 2012

Abrazada por las heridas

Tendréis que perdonarme. Es una petición, no un ruego. (Los ruegos solo tienen que existir para uno mismo.) Pero si, pido disculpas. Lo hago porque aquí nacimos para caminar, incluso para volar. Y yo me pase años involucionando sin descansar, yendo marcha atrás por no haber puesto el freno de mano cuando debía.
Me doy cuenta ahora cuando, después de mucho tiempo, he tenido que empezar a rehacer todo el viaje desandado. Y mientras los medios se revolucionan, yo voy intentando sacar los deshechos que una vez se me metieron dentro.

A veces uno mismo se hace el caminito difícil, poniendo baches donde no los hay y pidiendo permiso para pasar a parcelas que, por derecho, te pertenecen.